domingo, octubre 17, 2004

Donettes

Ultimamente no se por qué pero me está entrando un complejo de anuncio de Donettes.... No estoy seguro de si es que me ha tocado la primitiva y no me he enterado o tengo una enfermedad terminal y lo sabe todo el mundo menos yo.
El caso es que en las últimas semanas estoy recibiendo un saco de mensajes de movil y llamadas telefonicas de amigos, compañeros y familiares con los que hacía tiempo que no hablaba, en ocasiones incluso años.
Lo que de verdad me fastidia es que invariablemente las conversaciones terminan con frases del tipo "a ver cuando quedamos a tomarnos algo" "hace un puñao que no sabía nada de ti" "me tenias preocupado, como ya no vienes a verme..." "si sales por ahí avisa, que ya no te acuerdas de los amigos..." "a ver cuando nos corremos una juerga"
En definitiva está claro que se trata de una formula de cortesia para no terminar con frases mucho más insulsas como "salud" "suerte" "que te vaya todo muy bien" "me ha alegrado hablar contigo" o la que en muchos casos sería mucho más breve y sincera: "adios"
Vamos a ver si somos todos un poco menos hipócritas. Para muestra ahí va una de los Monty Python: "ya está bien de discursos vacios, es hora de pasar a la acción..." Pues eso, que las palabras son solo eso, palabras, y que hay veces que se las lleva el viento, y otras son vanas, o falsas, o condicionadas, o vacias, y otras no se entienden, y otras no llegan a su destino... y que hay que empezar a reivindicar la teoría de la acción directa.
Y como la crítica siempre debe comenzar por uno mismo te debo un gintonic campeao. Anytime, anyway.

martes, octubre 12, 2004

Excesos

Lo que tiene eso de salir a dar una vuelta por el pueblo es que acabas encontrandote con viejos amigos, conocidos y mamíferos varios.
-Hombre T... Cuanto tiempo.
-Vaya que si. La última vez que te vi estabas solamente de tres meses.
A todo esto percibo que me estan mirando fijamente un especimen identico a Nacho Vidal pero en compacto, sin cuello ("rupestre", lo definió un colega...), con una mezcla de mosqueo y curiosidad simiesca en la mirada, y un bebé, ejemplar femenino de querubín con los ojos abiertos como un dos de oros.
El troglodita no me dió miedo, pero tengo que confesar que los angelotes rubios de ojos azules siempre me han acojonado. Me recuerdan a peliculas del tipo "Los Niños del Maiz" o "Estan Aqui" (me pasa lo mismo con los orientales, veo uno y no puedo evitar pensar que si le apetece se lia a patadas y nos da de hostias a todos hasta en el cielo de la boca)
-Si, pues mira: Es una niña...
-Ohhhh...Queeeeee... Rúbia?
-Si, igual que su madre.
Demasiado. Eso despertó al metepatas suicida que llevo dentro.
-Mira cateto, o yo tengo muy mala memoria o tu novia (esposa) era morena. De todas formas para asequrarnos puedes preguntarselo a su ginecólogo o a su madre. Lo haría yo mismo pero no tengo confianza.
No recuerdo que parte de esto último dije en voz alta y que parte sólamente la pensé, pero el efecto fué devastador.
Creo que tengo que dejar los porros.

Lo siento S, siempre me perdió la boca. Demasiados excesos para un fin de semana. Y sí, tienes razón, nunca podré ser como él. Afortunadamente. Ya sabes lo que dicen, con las parejas pasa como con la televisión y con los gobernantes: tenemos los que nos merecemos.

"Todavia me acuerdo de tí algunas noches, pero siempre apareces un poco más desnuda..."

miércoles, octubre 06, 2004

De santos y lobos (malnoms)

En mi pueblo todas las familias tienen apodos, y los apodos son heredados por los hijos, por los hijos de los hijos y así sucesivamente. Yo soy "Santillos" por parte de madre y "Lobico" por parte de padre (Sugerente, no?)
No estoy seguro de cual prefiero. Tal vez antes quería ser un Santo y ser bueno, pero antes era joven... o tal vez lo que quería es ser cruel, y ser un Lobo, y enseñar el colmillo de traves... Ahora tengo veinticinco años: soy viejo y cruel (y pequeño, y flaco, y duro, y cada día más rubio...) Dejé de creer en patria, familia, causas... al mismo tiempo que dejé de creer en santos y lobos.
Hoy me miro en el espejo y solamente veo lealtad mercenaria, sólida y duradera. El pundonor profesional de quien cumple su contrato aunque el rey que le empleó haya huido, aunque la batalla esté perdida y aunque no haya salvación posible... Mi precio: veinte monedas (pero podemos negociar un pago en especie...)
Aún así a veces recuerdo que un día fuí un Santo, y un Lobo, y que las cenizas son muy traicioneras...
En fin, no nos queda sino batirnos.

...Milady sonreía y D'Artagnan sentía que se condenaría por aquella sonrisa. (A.Dumas. Los Tres Mosqueteros)