Pereza
a Gila:
Si yo me quejara de mi suerte no tendría vergüenza. Puedo disponer de lo necesario para no tener que depender de nadie. No tengo obligaciones ni hipotecas, ni cargas de ninguna clase. Tengo una salud envidiable. Soy más rapido, más fuerte, más agil y más resistente hoy que cuando tenía 16 años. Incluso mis dos rodillas operadas parecen salidas de la ITV. Tengo una apariencia agradable y una abundante mata de pelo. Soy bastante educado y tengo una conversación fluida cuando no tartamudeo. Puedo manejar un amplio abanico de temas. Soy ingenioso, detallista, con sentido del humor... Las madres de la gente me adoran.
Sin embargo hay algo que falla. No soy como la mayoría de la gente que se conforma con cualquier cosa, yo desearía acostarme por la noche habiendo satisfecho mis caprichos.
Me gusta el cine oriental, el jazz, la pintura impresionista francesa, la poesía de Neruda, la pasta italiana, el ruido del mar, el vino de Rioja, el olor de las panaderías a primera hora de la mañana, tomarme un café y un cigarro con los amigos, escuchar a las personas inteligentes que tienen algo que contar, el boxeo, los partidos de futbol de Maradona, el teatro, las mujeres bonitas, la risa y los juegos de los niños, el paisaje de montaña que se puede ver desde la ventana de un refugio de los Pirineos... pero hay algo dentro de mí que me dificulta enormemente disfrutar de todas esas cosas. Soy incapaz de realizar cualquier esfuerzo que me acerque a conseguir aquello que deseo.
Me gustaría coger un buen libro y leerlo en un parque de mi ciudad, pero eso exigiría levantarme, vestirme, coger la bici, ir hasta el parque, preocuparme por el tráfico y los semáforos, buscar un banco libre, ponerme a leer, encender un cigarro, guardar el libro, coger la bici, volver a casa...
Disfrutaría como un niño viendo una Jam en directo, o fumandome unos petas y escuchando a Charlie Parker con mi primo E, pero para eso tendría que coger el coche, ir a su casa, ver a mi família, aceptar su hospitalidad desmesurada y sus muestras de cariño, subir las escaleras, liar los porros...
Son esas pequeñas cosas que me molestan tanto. Esas acciones que la gente realiza de forma automatica, sin darse cuenta, y que a mí me irritan enormemente.
Soy lo suficientemente inteligente para haber terminado una carrera (o más) hace años. Y no es por los trabajos de clase, ni por los examenes, ni por tener que leer, o estudiar, o hacer problemas de estadistica, no... Es por levantarme por la mañana, por tener que ducharme y afeitarme, por coger el tranvia, o el coche, y buscar aparcamiento, por tener que hacer la cola de la cafetería, por las tutorías, por la conversación insipida de mis compañeros de la fila de atras. Y peor, porque si acabara la carrera y consiguiera un trabajo en la "Caja de Embargos y Usura" tendría que pasarme el resto de mi vida preocupandome de mi corbata, de mi aspecto saludable, de mi humor, de mi coche, de mi estilo a la hora de jugar al golf...
Me gustan las mujeres, sobre todo las bonitas. Soy razonablemente atractivo y la gente me encuentra un tipo interesante, sin embargo he dejado escapar a muchas chicas de distintas edades y nacionalidades, agradables y hermosas que podrian haber sido mis amantes de una noche o de un año, u ocasionalmente mis esposas para el resto de la vida porque me cansa enormemente el ritual del cortejo y la conversación. No tengo nada en contra del amor si llega de golpe, sin más, y lo mismo con el desamor, pero el que te guste una chica, y tener que acercarte a ella, y decirle cosas bonitas, y mirarla a los ojos, y sacarla a bailar, y decirle que te gusta, y preguntarle si tú le gustas a ella, y si te dice que sí tener que estar haciendolo durante mucho tiempo, y contaos cosas de la infancia, y secretos, y miedos, hasta que un día no os quede nada que contaos... No me compensan las muestras de cariño recíproco. Renuncio.
Tengo una izquierda que no me la merezco. Podría haberme tomado un poco más en serio lo del Taekwondo, no para llegar a las olimpiadas ni nada así, sino para que mís entrenadores me trataran de tú y me llevaran a competir por toda España, para entrenar con los VIP's, para que los nuevos me pidieran consejo, pero entrenar dos veces al dia, cinco dias a la semana (o más), hacer pretemporadas, dietas para dar el peso, vendarme los tobillos, las rodillas, sudar, contarme las pulsaciones, ponerme hielo... O jugar al futbol con mis amigos, pero quedar con diez personas, hacer la mochila, cambiarme, volver al vestuario, ducharme...
Me resulta muy agradable ir a ver a mi amigo N, y tomarme una cerveza con él y ver películas extrañas, y hablar con A, y con T, y conocer a una somelier israelí que bebe whisky de malta de 15 años sin hielo, o tomarme un orujo con J, o hablar de fontanería con L, pero quedar por telefono, ir al cajero, dar veinte vueltas para buscar aparcamiento, llamar al telefonillo, esperar que baje para abrirme la puerta, subir en el ascensor, tener que levantarme del sofá y volver a casa tarde o temprano...
Puedo disponer del dinero suficiente para viajar a casi cualquier lugar y me gusta descubrir ciudades y personar, pero buscar el destino, contratar el viaje, buscar alojamiento, hacer el equipaje, guardar colas en el aeropuerto, buscar un sitio para comer, un taxi... No es por la pasta. Al carajo la pasta! Son todos los pasos intermedios.
Me hubiera gustado acercarme a hablar contigo ayer cuando te ví en la sección de discos de un hipermercado, pero desandar mis pasos, hacer las preguntas de cortesía, presentarme a tus amigos, sonreir, y después tener que alejarme... No quise que me vieras.
Soy incapaz de realizar cuarquier esfuerzo para lograr la felicidad, y eso me entristece. Siempre se cruza en mi camino tener que hacer esas cosas que me fastidian. Me niego a mover un solo dedo para conseguir aquello que me gusta. Vosotros direis que estoy loco, pero es otra cosa. Es algo mucho más profundo, algo que forma parte de mi ser, de mi espíritu, de mi alma... No es pereza, de lo contrario no habría escrito todo esto. En realidad no se lo que es. Sólo se que podría ser un hombre feliz y no lo soy.

