viernes, octubre 28, 2005

Polvos

El año que prejubilaron a mi viejo, se compró un aspirador. Recuerdo que solía pasarlo a las horas más inverosímiles, a las 7 de la mañana, a las 11 de la noche... En realidad no le importaba lo más mínimo la limpieza, lo que quería era que le dieran un poco de bola. Como todos los padres supongo, o como todos nosotros... el caso es que yo nunca se la dí, pero sin embargo hoy soy uno de los pocos tíos que sabe que los aspiradores tienen una bolsa que se llena con el polvo que aspiramos, y que hay que sustituir de vez en cuando.
Todos buscamos una forma de que los demás nos hagan caso. Los bebés lloran, los ancianos se quejan de sus achaques, los niños cantan y bailan... Hay quien juega al futbol, quien toca la trompeta, quien torea, quien da masajes, quien dirige cortos...
Y otros, bueno, que os voy a contar...

Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella, al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
(...)

lunes, octubre 24, 2005

Simplificación (Chavismo nº4)

Resulta sorprendente la cantidad de veces en las que las cosas son mucho más fáciles de lo que parecen...

Cuando en la década de los 60 los Estados Unidos comenzaron a enviar astronautas al espacio se encontraron con un problema: los bolígrafos corrientes no escribían fuera de la atmósfera terrestre a causa de la ausencia de gravedad.
La NASA invirtió 8 años y decenas de miles de dólares en desarrollar un bolígrafo capaz de escribir boca arriba, boca abajo, con una presión de diez atmósferas, sin gravedad, con una temperatura de 100 grados, de -50 grados, bajo el agua, sobre el cristal, el metal, la roca...
Los soviéticos utilizaron un lapiz.

Yo: Lo que ocurre es que los compartimentos son muy pequeños y no hay ventilación, y cuando metes la radial se levanta una nube de óxido que no te deja ver ni respirar...
Luis: Ya... Y habeis probado a utilizar papel de lija normal y corriente?
Yo: ????????!!!!!!!!!!!

domingo, octubre 23, 2005

N

De acuerdo, dejemos que el amor nos cosa a leches...

Ahora no porque estoy un poco bajo, pero no hace mucho había días en los que me levantaba enchufado. Esos en los que cuando iba a ducharme me miraba en el espejo del baño y lo que veía reflejado no era yo, era Homer Simpson (leí la Metamorfosis, creo que decía algo de un insecto gigante pero me salté algún párrafo). Entonces cogía, me llevaba mi mala leche a la cocina y ponía una cafetera para acompañar mientras no podía dejar de pensar en cuanto odiaba a Ned Flanders, de una manera obsesiva.
Flanders, su perfección, su caridad, su felicidad... Todo el mundo me hablaba de Flanders. Sabes algo de Ned? El otro día estuve con Flanders y me contó que todo le va estupendamente! Que maravilloso es Ned Flanders... Flanders por aquí, Flanders por allá...
De camino al trabajo me parecía estar dentro de "Como ser John Malcovick", todo el mundo parecía tener su cara. Cuando conducía mi furgoneta estaba atento a todos esos econoutilitarios de mierda del mismo color que el de Flanders, para embestirlo si me lo cruzaba... Mis amigos pensaban que memorizaba matriculas.
Dios como le odio! Odio su perfección y también los defectos terrenales. Odio su forma de caminar, de girarse a saludar, de subir las escaleras...Odio su compasión, su forma de hablarme casi con cariño. Odio su forma de mirar con los ojos más brillantes del mundo. Odio el color, el olor, el movimiento y el tacto de su pelo. Odio su forma de sonreir, odio ese incisivo más largo de lo normal. Odio su cuello estilizado, infinito; odio la conclusión de la curva de su espalda, odio la cicatriz de su cordón umbilical, odio el pedazo de terciopelo de la cara interior de sus muslos, odio sus rodillas, cada uno de los dedos de sus pies...
Pero lo que me rompe las pelotas de verdad, de verdad, es el puto movil de 3ª generación que se recrea en tocarme los cojones en el momento más inoportuno con sonidos polifónicos y con una precisión y una puntualidad germánicas, del orden milésimas de segundo...

Me dicen que no existe el rencor eterno, que no tenemos un solo antagonista en la vida, que las calles están llenas de capullos que a poco que los conozcas te van a entrar ganas de enterrar... No en mi caso. Yo soy un romantico, yo continúo odiando a Flanders hoy como el primer día.

El amor es un estado de imbecilidad transitorio.
José Saramago.

jueves, octubre 06, 2005

Angustia de loser (el peligro de que te digan que sí)

El estatus de perdedor requiere un mantenimiento, una dedicacion casi en exclusiva, porque continuamente te sientes acechado por la tentación de hacer algo, y hacerlo bien (no se, jugar al futbol con tus amigos, buscar un trabajo, sacarte el carnet de moto...); Incluso jugando continuamente a fallar corremos el riesgo de acertar por error. Esa tentación debe ser desechada de inmediato....
El truco consiste en centrar todos nuestros esfuerzos (paradogicamente) en perseguir la mediocridad más absoluta, en permanecer lo más inactivos posible.
N me explico una tarde que llega un momento en el que nos acomodamos en una situación aparentemente indeseable e intentamos permanecer en ella a toda costa. El miedo hace que no estemos dispuestos a asumir ningún riesgo a la hora de emprender cualquier iniciativa no por el miedo a que nos digan que "no", sino curiosamente por el miedo a que nos digan que "si". Por que qué ocurriria si la chica nos dijera que sí, si nos dieran el trabajo, si nos concedieran la beca? No nos quedaría más remedio que abandonar nuestra desidia voluntaria y adquirir responsabilidades. Tendríamos que crecer...
De modo que, y teniendo en cuenta que nos falta el valor o la iniciativa para abandonar el trabajo, rechazar la beca, etc, tratamos de tensar la cuerda, de llevar las situaciones a un límite en el que sean nuestros compañeros, nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos, los que nos manden al carajo... Pues ni por esas. Resulta que por mas que intento ser un cabrón egoista e insensible siempre acabo haciendo algo que hace que alguien se sienta mejor, algo solicito, desinteresado, incondicional... que hace que la gente me coja cariño.

Cuenta la leyenda que Ava Gadner estaba coladita por Frank Sinatra porque, aunque la maltrataba y era un putero, un jugador y un bebedor, resulta que cuando volvía después de tres días de juerga con sus colegas de la mafia le miraba fijo con sus ojos azules y le cantaba muy bajito aquello de: "I’ve got you under my skin, I’ve got you deep in the heart of me, So deep in my heart, that you’re really a part of me, I’ve got you under my skin...", y la Gadner se derretía.
También hay quien cuenta que lo que pasa es que de los 47 kilos que pesaba, 7 kilos eran de Sinatra propiamente y los 40 restantes eran de cola, pero esta versión no está documentada...
En mi caso, y como el tamaño de mi cola está dentro de los cánones y no se cantar, supongo que lo que ocurre es que soy encantador... Una putada (Yo preferiría ser sexy, puestos a elegir).

No nos queda sino batirnos (y la Gadner que se vaya preparando)

El día que tú me quieras me dejo de fumar
el día que tú me quieras me dejo de estrujar
el día que tú me quieras me dejo de brindar
será mejor que no me quieras más...

sábado, octubre 01, 2005

Fuera de combate (Chavismo nº3)

Quien a hierro mata, a hierro muere.

Sientes el golpe. Pero no es el dolor físico lo que te tumba, eso vendrá despues... es la falta de oxigeno. No se trata de un destello luminoso, como en las peliculas, es algo desesperanzadoramente más lento...
Alcanzas a dar un paso más, pero descubres, incrédulo, que no es tu cuerpo quien manda, ni tu mente, son tus pulmones.... Te falta el aire, y abres la boca en un esfuerzo inutil por recuperar el aliento, y todo lo que consigues es lanzar una especie de grito mudo, hacia dentro.
Tus músculos flaquean, notas como tus rodillas tocan el suelo y despues el resto de tu cuerpo las secunda docil, sumisa e inconscientemente...
Un suspiro. Hora de descansar...

Me cago en el Karma y en las galletas de la fortuna.