sábado, diciembre 24, 2005

Moët y angulas

Este año en la cena de Nochebuena no me preguntarán por mi trabajo, ni sobre como llevo la carrera, ni por mi novia... Esta noche mi tio no aprovechará para emborracharse y meterse conmigo, con todos, este año simplemente se emborrachará... Por primera vez en años es posible que hoy el jodido Papá Noel me traiga un regalo. Tal vez lo que llevo tiempo deseando: Una Play.
Y es que todos nos encontramos más felices y navideños si hemos conseguido meterle mano al Gordo de Navidad.
Enhorabuena a los afortunados.

Y Salud.

jueves, diciembre 22, 2005

Puro humo

Si señor, me parece cojonudo que en este país de cenútrios hayamos optado de nuevo por sancionar en vez de educar al personal. Y además ni para eso valemos: Que coño es eso de una moratoria de 8 meses? Nos faltan huevos para aplicar una Ley Seca como Dios manda, pero sobre el tabaco? Porque claro, una cosa es querer imitar a los yanquis y otra es ser unos mantecas blandas (me cago en Bambi...).
Sí, creeme que tengo muy clarito que fumar mata pero yo soy un caso perdido (es una opcion personal, lo de autodestruirme...), y por suerte los resquicios de la educación que mi familia intento darme (con tan poca fortuna por otra parte) me llevan a mantener una postura cívica con los demás, incluso con los que me importan un carajo, y no fumo en los sitios pequeños y poco ventilados, y cuando enciendo un cigarro cerca de la gente suelo pedir permiso primero, y si alguien me dice que le molesta el humo no es que lo tire hacia otro lado, sino que suelo apagar el cigarrillo. Y núnca, núnca fumo delante de los niños (al fin y al cabo ellos no pueden decidir, y ni siquiera defenderse...). Y soy capaz de hacer todo esto yo solito, sin que nadie me obligue ni me legisle.
El autentico problema radica en que somos unos egoistas de la hostia, y tenemos más teclas que un ordenador, porque ya me diras a santo de que se me acerca un talibán y me dice: Perdona pero me molesta el olor de tu cigarro... No el humo, sino el olor. Pues a mí me molesta el tufo de tu perfume (seguro que es Black de Oh La La Don Algodón para Hombre y te ha costado un cojón) y tu camiseta fosforito, que me están entrando ganas de ir al coche a por las gafas de sol...
Pero no, me has convencido, he visto la luz, vamos a prohibir radicalmente no sólo el tabaco, sino también las patatas bravas y los calamares a la romana, y los motores diesel, y el Heavy Metal, y los deportes de contacto, y el juego legalizado, y el nectar de fruta con azúcar añadido, y la cafeína, y la sal, y los donuts, y la cerveza, y la ginebra, y los coches con más de 50 CV, y el sexo fuera del matrimonio, y el Código Da Vinci, y a Shakira... y a todas vosotras os voy a poner un gurka, y a los tíos les voy a hacer la circuncisión con cortauñas, porque yo sé lo que os conviene y vosotros no.
Y cada día me acuerdo más de Huxley y de su Brave New World, o de Stallone y su preocupantemente premonitora Demolition Man, con su mención a la Biblioteca Presidencial Schwarzenegger o el monólogo del cabecilla de los párias:

(...) el enemigo soy yo porque aún se pensar. Me gusta leer, me gusta la libertad de expresión y la libertad de elección; me gusta sentarme en una tasca grasienta y plantearme: que hago, me tomo el filetón o el especial de chuletas a la barbacoa con ración de patatas? Quiero un alto colesteról. Quiero comer jamón y mantequilla y salchichas al queso; quiero fumarme un habano gigante en la sección de no fumadores; quiero correr por las calles desnudo con el cuerpo untado en gelatina color verde leyendo la revista Playboy... Por qué? Porque a lo mejor de pronto me entran ganas de hacerlo, vale? Yo he visto el futuro, y sabeis lo que es? Es una virgen de 47 años con un pijama color beige que se toma un batido de pera y canta: soy una salchicha Oscar Mayer. (...)

Ayer uno de estos periodistas avispados, de los que tratan temas de rabiosa actualidad, iba por el Congreso preguntando sobre la nueva ley, y entre tontosdelculo y meapilas la única nota de cordura la puso uno de los clásicos de siempre:

Periodista: Que opina de la Ley Antitabaco?
J.A. Labordeta: Pues me parece una gilipollez. No habrán cosas más importantes y más urgentes sobre las que legislar? Además creo que quien ha hecho esta ley no ha fumado en su vida y no sabe lo dificil que resulta abandonar el hábito.

Estoy de acuerdo Don José. Y aunque volví a dejar el tabaco hace un par de semanas, el día 31 me voy a comprar un paquete y me lo voy a fumar después de las doce campanadas.
Y a quien no le guste que le vayan dando fuego.

lunes, diciembre 12, 2005

Imponderables (Chavismo nº8)

Del mismo modo que perseguimos lo que nos rehuye, tememos lo que nos es desconocido...

Porque: qué te da más miedo, un energúmeno pelón y agigantado al que parece que le va a estallar la vena del cuello mientras te grita como un poseso o el tipo que hay detrás, más pequeño pero mucho más tranquilo, que te controla a tí, controla a tus amigos, las puertas...?
El energúmeno sabes que puede hacerte daño, pero lo ves venir y ya estás prevenido, pero el tipo tranquilo que sonrie como si supiera algo muy importante que yo ignoro a mí me acojona. Es como en el capítulo de los Simpson cuando Homer dice: Pero Marge espera un poco, ese tipo bajito todavía no ha hecho nada...
Porque siempre me ha dado tan mal rollo Vegeta, mi amigo D o el Maestro Chang como un cruce contra el Almendralejo, Mata Hari o la Guerra de Irak.

P.D: Pero lo que más miedo me da es la gente que está desesperada, que no tiene nada que perder. Como los jubilados.

Un poquito de por favor

Siempre me ha fastidiado que me juzgaran por mi apariencia. Me han llamado de todo: pijo, jipi, marica, drogadicto, sobrado, facha, abogado... sin tomarse la molestia tan siquiera de hablar conmigo. Pero las cosas ultimamente están adquiriendo tintes realmente preocupantes.
Que coño es eso de que mis naranjas son demasiado grandes? Mira, lo siento, pero es que tienes un producto tan cojonudo que no voy a poder darle salida... Y la sensación que tengo es que alguien que se cree tan listo que me está tomando el pelo otra vez. Cuando no es grande es pequeña, y el año pasado porque heló, y cuando no porque está marcada, y cuando no porque los naranjos están tristes...
Lo mismo que me jode la falta de sinceridad y la compasión mal entendida, que preferiría escuchar que no me van a dar el aumento, que no quieren venir a nadar conmigo, que las pelis de Woody Allen te parecen un autentico coñazo o que del viaje a sudafrica nada de nada, preferiría que me dijeras que no me vas a pagar a más de 400 porque no te da la gana, pero que dejaras de tocarme los cojones.

- Se que tengo cara de gilipollas, pero me jode la gente que se fia de las apariencias.
Alfredo Landa. El Crack (1981)

miércoles, diciembre 07, 2005

El Maestro de Esgrima

- Que tal?
- Panzer. Y tú?
- Pues me he regalado el último de Perez-Reverte.
- Y?

«... Esta página no puede escribirse con bisturí. Carezco de talento para eso. Los ajustes de cuentas se hacen empalmando la chaira y acuchillando en corto, a lo que salga. En poco más de un folio, y con este panorama, uno pelea y apenas tiene tiempo de mirar a cuántos se la endiña. Sigue adelante, y que el diablo reconozca a los suyos. La justificación es que nadie me obliga, ni vivo de esto. Que podría firmar un libro cada dos años y observar la vida desde el escaparate de una librería. Pero ya ven. Unos domingos me divierto horrores, otros me desahogo, y otros digo en voz alta, o lo intento, lo que algunos no tienen medios para decir. Sin embargo, no es posible quedar bien con todos. Aquí no caben florituras ni sutilezas, si vas a lo que vas. Y menos en esta triste España, donde la gente sólo se da por aludida cuando le pateas los cojones. Pero mochar parejo trae daños colaterales. Víctimas inocentes. La justificación es que uno da la cara y se la juega sin red, sin Dios ni amo, en vez de llevárselo muerto por poner la foto y marear la perdiz, o por hacerle a los demagogos y mangantes que cortan el bacalao —o a quienes pretenden cortarlo—un francés con todas sus letras...»

No nos queda sino batirnos.

martes, diciembre 06, 2005

El día que murió David el Gnomo

El día que murió David el Gnomo fué el día más triste de mi vida. Después de eso he tenido otras perdidas dolorosas, pero no se me quedaron grabadas como esa tarde.
Los Gnomos tienen una vida mucho más larga que los humanos y, salvo accidentes, son ellos quienes deciden ponerle fin. Esa tarde David, su mujer y un amigo de la familia se fueron al bosque para acabar formando parte de él, convirtiendose en arboles. Voluntariamente. Y recuerdo que Swift el Zorro lloró. Y yo también lloré.
Recuerdo que no podía entender porqué la gente un día dejaba de estar, ni porqué alguién puede decidir irse para siempre. Recuerdo que no podía imaginar qué hay después, ni antes, ni podía creer que alguién se convirtiera en arbol, ni que subiera al cielo, ni que fuera al infierno, ni que volviera a nacer, ni que se volviera viento, sombra, voz... Recuerdo que pensé que cuando alguien se va, se va y punto, para siempre, no vuelves a verle, ni a oirle, ni a olerle, ni a cabrearte con él, polvo al polvo, descanse en paz... como mucho puedes echarle de menos.
Recuerdo que me enfadé cuando mi tata trató de consolarme porque tuve la sensación de que me trataba como a un niño. Y recuerdo a mi seño Susi, y a Alejandro, y a Mar, y mi perro Rufo, y las gachas de mi iaia, y las carreras con mi iaio, y mi cazadora de piloto, y mi 4 Latas, y mi Romeo y Julieta del nº1, y mi navaja suiza...

P.D: El día más triste de mi vida fué el día que me di cuenta de que estaba colado por la novia de mi amigo, que era todo lo que yo siempre dije que no quería de una chica.