sábado, marzo 18, 2006

Precaución

Mala suerte.
Se sabe que T tuvo, trajo, tiene y trae mala suerte. Conservar en lugar seco y oscuro una vez abierto. Manténgase lejos del alcance de los niños. La empresa no se hace responsable de los accidentes ocurridos durante su estancia. Maldición eterna a todo mortal que turbe su descanso. Agítese antes de usar. O, mejor, no agitar. No tocar. Guardar bajo llave y candado.

viernes, marzo 10, 2006

Alehop

Doctor Oro: -Como te sientes?
Yo: -Como un Dios renqueante.

Se dice: "Si quieres conocer el corazón de un amigo, ponte enfermo".
Una persona a la que consideráis un amigo cuando todo va bien, y que os da la espalda como si fuerais un extraño, en caso de enfermedad o de desgracia, no es más que un mentiroso.
Es muy importante que cuando un amigo se enfrenta al infortunio estemos cerca de él, que lo visitemos y lo ayudemos.
Un samurai jamás debe, por mucho que viva, alejarse de aquellos a los que se debe espiritualmente.
He aquí, pues, un medio para asegurar los verdaderos sentimientos de una persona. Por lo general, nos acercamos a los demás cuando necesitamos su ayuda, y nos olvidamos de ellos cuando pasa la crisis.
Hagakure.

Al principio buscamos a nuestros amigos en los círculos más cercanos, los más próximos a la familia. Después se establecen criterios de proximidad geográfica, y más tarde entre los compañeros de estudios, de trabajo... Y con el paso del tiempo te das cuenta de lo que realmente queda.

Gracias.

lunes, marzo 06, 2006

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizas de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz.

Miguel Labordeta


La diferencia entre los últimos diez años y el último mes es que en este caso sé dónde deje el tiempo perdido.
Y sin embargo sé que un día tuve voz. Me lo recuerdan las huellas, las cicatrices y los montones de cadáveres que he ido dejando tras de mí... por hablar demasiado, por no pensar lo que digo, por no saber responder o por no hacer una esquiva a tiempo.
Quizá es demasiado tarde, pero mi madrina me acaba de regalar unas zapatillas corredoras, como las que tenía cuando era niño (unas Nike Shocks en realidad, pero es que le tocó la lotería estas Navidades...) y yo le he prometido echar a andar hacia algún sitio. No se hacia donde, pero...

Terapia extensiva

... De seis semanas, más o menos.


Se dice que no hay que dudar en corregirse cuando se ha cometido un error. La falta desaparecerá rápidamente si se la corrige sin demora.
Cuando se insiste sobre un error cometido, se produce desajuste y dolor. Cuando se ha dicho algo que no debiera haberse dicho, si uno lo corrige rápida y plenamente, el error se olvida al momento y no hay necesidad de preocuparse.
No obstante, si alguien nos censurara, es necesario saber responder: "Te he ofrecido disculpas por mis desconsideradas palabras, nada más puedo hacer si tú no quieres aceptarlas. Dado que lo he dicho sin querer, nadie debería demostrar que las ha escuchado. No es facil sustraerse a la censura".
Hagakure. El Libro del Samurai.

Siempre se me ha dado fatal pedir disculpas, casi tanto como dar las gracias. Y no tiene que ver con el orgullo, más bien es falta de comunicación... Todo tiene un lado positivo, y el de la invalidez temporal es que te deja mucho tiempo para pensar e intentar aclarar las ideas. No digo que lo haya logrado, pero identificar el problema es parte de la solución (no se que parte, si un 1%, si un 50%... pero es un principio).

sábado, marzo 04, 2006

Ácaros

La primera vez que oí hablar de los ácaros era muy pequeño. ¿Dónde vas con esa mochila, papá? A Sulfatar para el minador y los ácaros. ¿Y eso qué es? Son unos bichitos muy pequeños que se comen las hojas y las frutas de los árboles. Me extrañó mucho porque los únicos bichos que yo había visto en los naranjos de mi padre eran las hormigas y las avispas. Cuando crecí comencé a ayudar a mi padre a sulfatar para la hierba y para las plagas, cada 21 días en verano y cada 28 en invierno. Cosas del calor, decía el viejo... Aunque no veía la necesidad, núnca ví hierbas ni insectos en los naranjos de mi viejo. La primera vez que vi ácaros fue cuando mi padre se puso enfermo. Enfisema pulmonar le dijo el doctor. Mi padre dejó de bajar a los campos y dos meses después la huerta estaba poblada de arañitas minúsculas, de unos gusanos muy finos y largos en las hojas de los árboles y de hierba, lo que le daba un aspecto de selva tropical en miniatura. Estas cosas, ya se sabe, hay que cogerlas a tiempo. Es muy importante la prevención.... Una semana de cortar, labrar, fumigar y regar, y un bonito dolor de riñones después conseguí que los campos tuvieran un aspecto decente. Mi viejo aguantó cinco meses entre el pueblo y el hospital, pero no se recuperó. Aunque una tarde bajó conmigo a ver los naranjos y me recordó que es importante ser minucioso, detallista... Hay que poner mucha atención, sobre todo en las cosas pequeñas, porque de lo contrario corremos el riesgo de que se nos pasen por alto... Y que muchas veces lo que no vemos es lo que no queremos ver.
Eso me recuerda que tengo que dejar de fumar un día de estos.