Chavismo nº 16: Eso lo hago yo en dos patás... (o el miedo del árbitro al señalar el penalti)
El último año que mi viejo estuvo trabajando en Correos lo trasladaron de la calle San Vicente a un nuevo pabellon en Quart de Poblet, al lado de la autovía a Madrid. Mi viejo tenía un sentido de la orientación pésimo y después de una semana yendo al curro en coche y llegando tarde todos lo días sistemáticamente, optó por ir en autobús.
Hoy yo he encontrado el pabellón sin querer mientras buscaba un complejo deportivo. Será que he heredado el sentido de la orientación de mi padre.
Todo el mundo sabe hacer una paella y todo el mundo sabe levantar una pared de ladrillos, pero al final yo acabo comiendo torrá todos los años y las paredes de mi cobertizo parecen construidas por el arquitecto del Guggenheim puesto de Jumilla y marihuana (no tienen ni un puto angulo recto...). Quiero decir que todos sabemos un huevo de todo, sobre todo de futbol (menos yo, que creía que Benitez era un imbecil con tantas rotaciones y tantas historias y después de que ganara la segunda liga con el Valencia comprendí porqué a él le pagaban una morterada por irse al Liverpool y yo no acertaba ni ocho en la quiniela...), pero que una bestia parda sin cuello, obesa y alopecica, natural de un pueblo donde el deporte nacional es ponerse a distancia de escupitajo de otro tipo, armarse con palos de un metro y comenzar a calzarse bastonazos hasta que uno de los dos se rinde me discuta sobre lo que es o no es tarjeta roja viene a ser como si yo le sugiero a mi abogado que alegue enajenación mental transitoria en un caso de robo de nísperos, o al cirujano que me está operando de apendicitis que me inyecte 50 miligramos de Lidocaína on the rocks, y de paso que se tome algo el también.
Vamos, que los dos lo hemos visto en la tele...
Ana: - Creo que por fín lo he encontrado.
Yo: - El qué?
A: - El eslabón perdido de la Cadena Evolutiva: Mono - jugador de futbol - hombre...

