domingo, junio 26, 2011

Solo una cosa más...

Soy un tocapelotas. Supongo que por eso me gusta Colombo, por su instinto para calar al culpable desde la primera escena y por su forma metodica, firme y magistral de tocar los cojones hasta que el fulano confiesa... De hecho incluso en una peli hizo confesar a un inocente, sólo para que le deje en paz... y también porque era lo que veía el sabado por la tarde en el pueblo con mi yaya antes de que yo me hiciera gilipollas y de que ella se pasara a Cine de Barrio.
Peter Falk también tenía algo de esa perseverancia en la vida. Tuvieron que quitarle un ojo por un cancer a los tres años y llevo uno de cristal el resto de su vida. Intento enrolarse en la Armada, pero lo rechazaron por su ojo y acabo de cocinero en la marina mercante. Volvió a estudiar en Estados Unidos e intento entrar en la CIA, pero no le dejaron por haber estado afiliado al sindicato durante su epoca como marinero, así que se dedicó a trabajar de contable mientras actuaba en una compañia de actores aficionados y a tomar clases de interpretación. Se muda a Nueva York y consigue una gran reputación en el teatro, y decide probar el cine y la televisión aunque uno de los jefazos de Columbia le rechaze diciendo que "por el mismo dinero podía conseguir un actor con dos ojos".
Y entonces llegan El sindicato del crimen y Un ganster para un milagro, donde se consagra y empieza a contar para los grandes directores: Frank Capra, Blake Edwards, Sydney Pollack, John Cassavetes... en La carrera del siglo, La batalla de Anzio, Maridos, Un cadáver a los postres, Un hombre en apuros... y dos de mis preferidas: el abuelo que lee un libro a Fred Savage en La princesa prometida y haciendo de sí mismo puludando por un rodaje de detectives, nazis y judios en El cielo sobre Berlín de Wim Wenders.
Y por encima de su mayor exito en forma de un improbable detective desaliñado, desarmado, pegado a una vieja gabardina de Cortefiel, con una mujer omnipresente que nunca llegamos a ver y un Peugeot 403 hecho polvo, el teniente de homicidios Colombo, de la policia de Los Angeles.